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Usé una foto de Emiliano y Daniela y me encantó cómo se ve dentro del marco vintage con flores. Los nombres abajo hacen que el vaso se sienta muy nuestro. Lo estamos usando para café frío y se ve todavía más bonito en persona.
Elegí una foto tomando café porque representa mucho nuestros fines de semana. Antes de pedir revisé cómo quedaban nuestros nombres debajo de la imagen y la composición se veía muy equilibrada. El tamaño de 12 oz me parece muy práctico.
Subí una foto que tomamos en el mercado y me gustó muchísimo cómo el marco floral le dio un aire más romántico y vintage. No necesitaba una foto profesional; justo quería conservar un momento normal de nosotros.
Elegí una foto de nosotros en casa con el gato porque quería que el recuerdo se sintiera realmente personal. Me gustó que la imagen ocupara bien el centro y que nuestros nombres quedaran integrados en la parte inferior.
Usé una foto de Leonardo y Ximena de un viaje por carretera. El fondo vintage combina muy bonito con la imagen y hace que el vaso parezca un pequeño recuerdo de viaje. Me gustó más que usar una foto formal.
Subí una selfie de Jesús y Alexa frente a un mural y pensé que los colores podían chocar con el diseño. Al verla aplicada, el marco floral ayudó a que todo se sintiera más uniforme. Quedó muy original.
Elegimos una foto de un paseo por un mercado artesanal. Me gusta que no sea un recuerdo que se queda guardado en una caja; lo usamos en casa y la imagen siempre nos recuerda ese día.
Seleccioné dos imágenes: una cocinando juntos y otra compartiendo comida. Me encantó poder poner más de un momento en el mismo vaso sin tener que escoger solo una foto. La composición quedó muy natural.
La foto es de un día común en el parque, tomando agua después de hacer ejercicio. Justo por eso me gusta tanto: no es una pose de aniversario, es un momento que realmente vivimos juntos. El marco vintage le da un toque especial.
Elegí la opción de cuatro imágenes para reunir varios momentos de Carlos y María. Me preocupaba que las fotos quedaran demasiado pequeñas, pero el collage se entiende bien y cada recuerdo tiene su espacio. Fue mi opción favorita.
Puse el año en que empezamos nuestra relación y ese pequeño detalle cambió por completo el regalo. Una foto bonita ya funciona, pero ver también una fecha que los dos reconocemos hace que se sienta mucho más personal.
Elegí una de las frases románticas con un toque de humor porque somos más de bromearnos que de mensajes demasiado cursis. Quedó perfecto para nosotros y hace que el vaso tenga personalidad incluso del lado donde no está la foto.
Primero pensé usar una sola imagen, pero después probé dos recuerdos diferentes y me gustó más contar una pequeña historia. Tener la opción de elegir cuántas fotos subir me pareció muy útil.
Se lo di a mi pareja por nuestro aniversario y desde entonces lo usa para bebidas frías en el trabajo. Me gustó que además de sentimental sea algo práctico de 12 oz y no solo un objeto para guardar.
Escribí nuestros dos nombres y quedaron fáciles de leer debajo de la foto. Me gustó que el texto acompañe la imagen sin cubrirla. Para una personalización sencilla funciona muy bien.
Probé una foto de playa y otra de ciudad, y al final me quedé con la de viaje porque el marco de flores y papel antiguo le daba un aire de postal. Se ve diferente a un vaso personalizado típico.
Soy malísima con los números y revisé dos veces el año antes de pedir. Ver la fecha dentro de la personalización me dio tranquilidad porque pude corregirla antes de mandar el diseño.
No quería llenar todo de imágenes, pero una sola se me hacía poco. Con tres fotos pude poner un viaje, una cena y una foto casual. El resultado sigue viéndose ordenado.
Una de las imágenes que usé estaba tomada con el celular y con luz normal. Aun así se veía muy bien dentro del diseño. Para mí eso es importante porque nuestros mejores recuerdos no siempre son fotos perfectas.
Usé fotos tomadas en lugares muy diferentes y pensé que el conjunto podía verse disparejo. El mismo marco vintage alrededor ayuda a que todas se sientan parte del mismo diseño.
Puse nuestros nombres y el año en que nos conocimos. Es un detalle sencillo, pero cada vez que veo el vaso me lleva directo a esa etapa. Me gustó mucho la idea de combinar foto, texto y fecha.
Pensé que la parte importante sería solo la foto, pero la frase romántica del otro lado terminó siendo uno de mis detalles favoritos. Hace que el vaso tenga algo interesante que ver desde cualquier ángulo.
Me gusta que permita usar fotos espontáneas, nombres, una frase y una fecha en vez de obligarte a elegir un diseño demasiado formal. Pudimos hacerlo muy parecido a nuestra relación.
No quería un regalo con una felicitación típica. Elegí una frase que usamos entre nosotros y agregué nuestra fecha. Quedó romántico sin sentirse genérico.
Además del diseño personalizado, me gustó que tenga tapa. Lo llevo entre la cocina y el escritorio sin preocuparme tanto por derrames, y el formato de 12 oz es cómodo de sostener.
Tenía demasiadas fotos favoritas y la opción de cuatro me salvó. Escogí imágenes de diferentes años y quedó como una mini colección de momentos en un solo vaso.
Después de probar varias opciones decidí usar una sola imagen porque quería que las caras se vieran grandes. Fue la mejor elección para esa foto en particular y el marco la hace destacar mucho.